Escrito por Arq. Javier Mejía
Muy buenos días, compañero Gonzalo Navarro – Alcalde de Matagalpa, quien se tuvo que retirar. Licenciado Edgard Rivas – Presidente del Centro de Información Geográfica de Matagalpa, al Diputado Sadrach Zeledón – Diputado y miembro de la comisión de población, desarrollo y municipios de la Asamblea Nacional y candidato a alcalde por el Frente Sandinista de Liberación Nacional del municipio de Matagalpa. Sra. Karin Von Loebenstein – Coordinadora MASRENACE GTZ y Rafael Crecente – Profesor de la Universidad Santiago de Compostela España. Queremos también saludar la presencia de las organizaciones públicas, entidades de ordenamiento territorial de Centroamérica y Nicaragua. A las agencias de cooperación que están patrocinando y apoyando este evento, a las organizaciones nacionales de estudios e investigación, a las instituciones nacionales del poder ciudadano del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, a los representantes de gobiernos locales y regionales de la costa Caribe invitados a esta actividad, a los representantes de comunidades indígenas, a las organizaciones locales de Matagalpa presentes, a los compañeros del INETER que también nos acompañan, a los invitados especiales y en general a todos los presentes. (DESCARGAR DOCUMENTO)
En el programa aparece como una charla magistral, yo pretendo hacer una charla magistral sobre el tema de la importancia que tiene el ordenamiento y desarrollo territorial en Nicaragua, quisiera más bien hacer una reseña a través de la experiencia de años de trabajo en este tema, de cómo en alguna manera hemos venido recogiendo y sistematizando las distintas acciones que se han venido desarrollando en materia de ordenamiento del territorio, de cara al desarrollo nacional. A través de las distintas etapas de gobierno.
Un momento muy particular lo constituyen Las características de la situación urbano - regional encontrada en 1979, evidenciaron entre otros, los siguientes problemas: segregación espacial por clases sociales, escasez de servicios e infraestructura, carencia de viviendas y deterioro de las existentes, falta de integración entre los centros poblados y las regiones del país y una desvinculación de las actividades urbanas con las rurales.
Todos estos problemas estuvieron estrechamente relacionados con el desarrollo dependiente que experimentó el país en el siglo pasado. El desarrollo de los centros poblados y los territorios regionales estaban regidos por los intereses de la explotación agro exportadora, siendo el Estado quien desarrollaba las necesarias obras de infraestructura física y social que facilitaba el funcionamiento global del sistema.
La práctica especulativa con la tierra y los bienes inmobiliarios en general, fue característica de este período, siendo éste el principal factor que bloqueaba las posibilidades de acceso a los mismos, de las grandes mayorías de nuestra población.
La Revolución Popular Sandinista provocó una ruptura en el proceso de desarrollo seguido e inicia un proceso de transformaciones sociales, económicas y políticas que contribuyan a un efectivo desarrollo del territorio nacional.
En la primera parte de esta exposición, abordaré, a manera de diagnóstico, los aspectos más sobresalientes de la políticas de tierra y territoriales en Nicaragua durante los períodos de 1979 - 1990, y 1990 - 2006; las estrategias seguidas; así como los principales problemas que ha vivido Nicaragua, durante estos años en materia de ordenamiento territorial.
En un segundo momento, abordaré los compromisos adquiridos con el pueblo nicaragüense a partir del 2007 por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN), a partir de la profundización de los problemas heredados; destacando el papel, el trabajo y cambios organizativos alcanzados por el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER) en esta nueva coyuntura.
Políticas de Tierra en Nicaragua. Período 1979 -1990
La década de los años 80, significó para Nicaragua la lucha por la independencia y soberanía del territorio nacional. Con la Revolución Popular Sandinista se inicia un proceso de transformación en el país, orientado a favorecer el bienestar de las grandes mayorías del pueblo nicaragüense. Dentro del marco de transformaciones estructurales en el campo socio económico, se inició también un proceso de desarrollo urbano – rural que permitiría ir eliminando los obstáculos que impedían la optimización del uso del suelo, la distribución de la tierra y favoreciera la formación de la base material para el desarrollo nacional.
Se fue así, conformando una política de tierras que se expresó en dos direcciones: las políticas de ordenamiento de los asentamientos humanos y reforma urbana y las políticas de reforma agraria; las primeras perseguían la articulación entre la distribución territorial de la población y la estructuración territorial del hábitat y los servicios sociales; y la segunda como vía de rearticulación social y económica y eje de desarrollo.
Ante una situación de concentración de población, actividades e inversiones en la ciudad capital de Managua, en detrimento del resto del país y a una clara desarticulación y debilidad de la red urbana, se propuso impulsar el desarrollo de un sistema urbano nacional y sus subsistemas, con el objetivo de apoyar la producción y ofrecer en forma racional los servicios, el equipamiento y la infraestructura para la población y actividades del país, desde centros de servicios de diferente jerarquía.
Igualmente, el avance de la reforma agraria y la localización de importantes proyectos económicos, y las mismas condiciones de guerra por las que atravesó el país en este período, obligó a dar respuestas urgentes al reasentamiento de la población con la creación de nuevos asentamientos, alrededor de proyectos de desarrollo rural integrales, de proyectos industriales y otros en zonas de guerra en el marco de una estrategia de defensa y producción.
Las estrategias generales derivadas de esta política territorial, trazadas en los años 80 por el Gobierno Revolucionario, se centraron en cinco aspectos fundamentales:
Balancear el desarrollo de la Macro Región del Pacífico de Nicaragua
La crítica situación social y económica, producto de la guerra sostenida en estos años, hasta la finalización en 1990 de este período de Gobierno Revolucionario, limitó las posibilidades de una actuación e intervención en el corto plazo, sin embargo, dejaron sentadas las bases para iniciar un proceso de planificación del desarrollo, que permitiera conjugar las políticas de desarrollo socio – económicas y las de ordenamiento del territorio nacional.
La Política Territorial en Nicaragua. Período 1990 - 2006
La puesta en marcha, por las administraciones que ejercieron el gobierno en el período 1990 - 2006, de políticas de ajuste y de reformas macroeconómicas y reformas administrativas del Estado de corte neoliberal, dio lugar a un profundo proceso de cambios que abarcó lo político, económico, social y administrativo. Esto se tradujo en la apertura irrestricta de la economía, la inserción plena en las relaciones económicas internacionales, reducción del gasto público y el abandono por parte del Estado de las funciones básicas de redistribución y promoción de un modelo de desarrollo con equidad social.
El conjunto de estás políticas fueron implementadas bajo el supuesto de que, crecimiento económico equivaldría a desarrollo social o integral y, por cierto, no sólo no se lograron los objetivos pregonados, sino que contribuyeron a que los índices de pobreza de la población aumentaran. En este contexto, Nicaragua, al igual que la mayoría de los países latinoamericanos y del mundo, ha venido enfrentando una enorme crisis en materia ecológica y de preservación ambiental, lo que ha llevado también al deterioro también de las condiciones y calidad de vida de la población nicaragüense.
En estos años, el tema de la Planificación y el Ordenamiento Territorial en Nicaragua estuvo presente en la agenda de algunos sectores de gobierno y organizaciones privadas, como parte de los compromisos orientados a los países, en atención a los graves problemas socio – económicos y ambientales que se suscitan a nivel mundial, regional y nacional; sin que esto haya significado que estás iniciativas, estén marcadas necesariamente por un interés e intención de los gobiernos de turno, ni por una voluntad política, de querer resolver los problemas complejos que se derivan principalmente de una economía de libre comercio.
Conforme este esquema de desarrollo exógeno, las desigualdades en materia de organización del territorio nacional plantean un escenario desordenado, crítico, contrastado y sobre todo, desarticulado y con profundas desigualdades, lo que deja de manifiesto que el desarrollo nacional obedezca a intereses de grupos de capital económico, y no a los intereses de la población total, en una nación como Nicaragua que cada vez más se cuestiona su situación social y económica, ante el agudizamiento de la desigualdad y las asimetrías tanto por niveles de ingreso, calidad de vida y estado de desarrollo.
Los problemas que ha vivido Nicaragua, durante estos años en materia de ordenamiento territorial, son similares a los de otros países latinoamericanos y podemos resumirlos así:
En el caso de Nicaragua, la articulación del territorio es incompleta y débil. La extensión de las carreteras es pequeña, y la mayoría no son de buena calidad, su densidad, generalmente baja, es muy desigual, según la región. Además, la existencia de zonas inundables durante la época de lluvias, impide la circulación de vehículos en buena parte del territorio, especialmente en la región Caribe, en donde hay áreas extensas, prácticamente sin caminos.
De ese modo, el territorio nicaragüense no sólo está incompletamente articulado, sino también incompletamente mecanizado. El intercambio a nivel nacional está atrofiado, reduciéndose las posibilidades de división territorial del trabajo y del desarrollo. Eso también explica por qué lo esencial de la vida económica y social está prácticamente concentrado en una región, la macro-región del Pacífico, mientras en las otras la densidad demográfica y económica es menor, la red vial y el número de vehículos es menor, y es más débil la vida de relaciones y la urbanización.
En ciertas áreas, en el otro extremo de la escala del desarrollo, donde los caminos existentes no se pueden utilizar durante todo el año, hay graves problemas de abastecimiento y reducidas posibilidades de atender con servicios a una población ya de poca densidad. Solo las áreas próximas a los ríos navegables gozan de alguna posibilidad de intercambio, aunque continúan sujetas a inundaciones estacionales.
Articulado de manera incompleta, mecanizado de manera parcial, el territorio nacional así desintegrado se utiliza según diferentes ritmos, debido a las flagrantes diferencias de equipamiento. Las relaciones interregionales son prácticamente inexistentes, y las que existen son generalmente débiles. Lo esencial del intercambio entre regiones se realiza con Managua, pero en grados diferentes: las relaciones de Managua son relativamente frecuentes y seguidas con la Región del Pacífico, menos frecuentes y menos seguidas con la región Norte - Central, y poco frecuente e intermitentes con la región del Atlántico.
A esto se agrega, que la población de Nicaragua no se encuentra distribuida de una manera homogénea. La mayor concentración poblacional se da en la región del Pacífico, que ocupa el 15.26 por ciento del territorio nacional y en donde habita el 58.19 por ciento de la población total, y el 76.39 por ciento de la población urbana, principalmente en Managua, capital del país que concentra un tercio de la población del país.
En la región Central, que tiene una extensión del 33.88 por ciento del territorio nacional, habita el 30.46 por ciento de la población; la mayoría de ella rural. La región del Atlántico que ocupa el 50.85 por ciento del territorio nacional, sólo alberga el 11.35 por ciento de la población.
2. Desempleo y pobreza extrema
En el período 1990-2002, Nicaragua era el país centroamericano que tenía la menor formación de capital y un menor ritmo de crecimiento económico; al mismo tiempo, es el país que tiene el mayor aumento de la fuerza de trabajo de toda Centroamérica. Estos tres elementos explican el acrecentamiento de la tasa de desempleo abierto urbano, al pasar de 7.6 por ciento de la PEA al 12.9 por ciento. En 2004, la tasa de combinada de desempleo y subempleo alcanzaba en conjunto al 27.8 por ciento de la población urbana.
El deficiente desempeño de las economía se ha traducido en una dinámica ocupacional donde ha primado la creación de empleos de baja calidad en las actividades de menor productividad e ingresos de la pequeña producción agrícola y la economía informal, donde se han creado de 7 de cada 10 nuevos empleos/ ocupaciones en los últimos diez años.
Por ejemplo, en 1998 los asalariados con contrato indeterminado (empleo formal) representaban el 7.7 por ciento de la PEA; sin embargo, para en el 2001 descendió a 4.4 por ciento de la PEA. La expansión de la informalidad trae aparejado un aumento de la tercerización del empleo.
La población total de Nicaragua se estima en 5,600.000 personas, de ellas, 4,200.000 viven en condiciones de pobreza; es decir, viven con menos de dos dólares diarios y unas 2,100.000 personas viven con menos de un dólar diario es decir en pobreza extrema.
Entre 1993 y 2001, Nicaragua experimentó un incremento porcentual de la pobreza en general y extrema. La pobreza general se ha incrementado en 3.0 puntos y la extrema pobreza en 4.0 puntos. Al mismo tiempo, se incrementó el número de pobres en el mismo período. De acuerdo a la CEPAL y según el método de la Medición Integrada de Pobreza, la pobreza en Nicaragua alcanza el 84.9 por ciento de los hogares nicaragüenses.
3. Crecimiento urbano anárquico, segregado y falta de regulación y control gubernamental.
Un rasgo del desempeño demográfico de Nicaragua es la acelerada urbanización. En 1990, la población urbana representaba el 57.2 por ciento de la población total, representaba el nivel más alto de urbanización en Centroamérica. Según cifras del 2005, la población urbana representa el 58.3 por ciento y en el 2015 pasará al 60.5 por ciento, con los consecuentes cambios en los patrones de vida y consumo que genera la vida urbana. Es decir, el crecimiento demográfico ha ido acompañado de una notoria concentración de la población en las áreas urbanas.
Este crecimiento de la población urbana no corresponde al desarrollo de los sectores económicos de la industria, del comercio y de los servicios capaces de absorber toda la mano de obra desplazada de las áreas rurales hacia las ciudades. Hay una desproporción entre el crecimiento urbano poblacional y el desarrollo de la economía urbana. Nicaragua presenta altos niveles de informalidad e irregularidad en el acceso a la tierra urbana y a la vivienda de las familias pobres, debido a la falta de oferta de terrenos a precios accesibles.
No obstante que se han elaborado numerosos planes a distintos niveles (regional, departamental, municipal y urbano), en los que se han abordado distintas temáticas (riesgo, ambiente, territoriales) y alcances (desarrollo, estratégico, ordenamiento), el ordenamiento del uso del suelo continúa siendo desordenado y anárquico; a esto se suma una insuficiente y baja calidad en la dotación de servicios y la incapacidad en regularizar y controlar está situación.
5. Desigualdad territorial y social en el acceso a infraestructura y servicios.
En Nicaragua, el 28.3 por ciento de la población total del país carece de agua potable. El 77.3 por ciento de los hogares extremadamente pobres, en las áreas rurales, carecen de agua potable. El acceso a fuentes de agua potable muestra grandes disparidades de un departamento a otro y de una clase social a otra, lo mismo que la cantidad de agua disponible es motivo de preocupación. El agua potable en Nicaragua es un privilegio de sólo 4.1 millones de personas. El resto, un poco más de 1.2 millones, carece del adecuado servicio, ya sea que no les llega, o es de mala calidad.
El sector que tiene los peores niveles de cobertura sigue siendo los pobres y los pobres extremos. Por ejemplo, el 20 por ciento más pobre de la población, no tiene servicio de agua potable el 40.6 por ciento, mientras que el 20 por ciento de la población de mayores ingresos solamente el 5.3 por ciento no tiene servicio de agua potable.
6. Destrucción de la naturaleza, contaminación ambiental y vulnerabilidad territorial.
En Nicaragua, la cobertura vegetal se ha venido reduciendo a un ritmo estimado entre 50 y 100 mil hectáreas anuales en los últimos 30 años; lo cual es un índice de deforestación muy elevado, lo cual obedece principalmente a la conversión de tierras forestales para otros usos (expansión de tierras agrícolas, ganaderas y urbanas; construcción de caminos e infraestructura; explotación minera, etcétera) y la explotación maderera (leña para combustible, madera para uso industrial, etcétera). Los incendios forestales constituyen otra causa importante de la pérdida de bosques.
Se estima que el 85 por ciento de los bosques tropicales secos y el 65 por ciento de los bosques húmedos han desaparecido en los últimos 300 años. Esto se debe al avance de la frontera agrícola, la expansión de la ganadería, los incendios forestales, la extracción de madera y leña y el impacto de los desastres naturales.
Las principales fuentes de contaminación están dadas principalmente por la emisión directa de desechos sólidos, de las provenientes de los asentamientos humanos sin sistema de saneamiento y tratamiento; así como también por la contaminación biológica y de sustancias químicas (mercurio, cloro, plomo, cromo, cianuro y plaguicidas) que tienen un impacto sobre la salud de la población y en el potencial de uso de los cuerpos de agua.
Según PNUD (2004) y el último Foro Mundial sobre Cambios Climáticos (enero 2007), la temperatura promedio en Nicaragua aumentará entre 2 a 4 ºC en los próximos 40 años, mientras la promedia precipitación anual será un 25% menos, además caracterizado por un aumento en la frecuencia de sequías y huracanes entre otros.
Debido a su localización geográfica, a su origen geológico y a las afectaciones ambientales causadas por la intervención humana, el territorio nacional está expuesto constantemente a los efectos de fenómenos naturales como sismos, erupciones volcánicas, huracanes, inundaciones, deslizamientos y tsunamis. Las condiciones económicas de la población, la falta de cultura en reducción del riesgo, la ausencia de normas y políticos, y su cumplimiento, que regulen la administración del territorio y el deterioro ambiental, hacen que la población sea vulnerable a estos fenómenos.
9. Ineficacia de la planificación territorial.
En Nicaragua, la planificación territorial, a pesar de sus avances, a partir de la adopción de nuevos instrumentos metodológicos y de la incorporación al análisis del enfoque estratégico, por su carácter participativo e integral; conserva aún los rasgos de una planificación marcadamente sectorialista y poco interrelacionada y adolece de capacidades efectivas de operatividad. De ahí que los planes territoriales de desarrollo pierden interés que es atribuible en gran parte al mantenimiento de enfoques y método de planificación tradicionales y al desapego respecto de los hechos que pretendían manejar.
En síntesis, el modelo tradicional de planificación territorial concentra como principales críticas:
Su incapacidad para entender integralmente los procesos territoriales y combatir los estilos fragmentarios de gestión del desarrollo.
Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN) 2007: Compromisos para el Desarrollo Nacional
Con la asunción del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional al poder en Enero del 2007, se inicia un nuevo proceso ético, de recuperación de valores y de justicia económico - social, a fin de atender la gran carencia y necesidades del pueblo nicaragüense, en cada uno de sus segmentos. El GRUN asumió el compromiso con el pueblo nicaragüense de diversificar y optimizar el uso de todos nuestros recursos y potencialidades, a fin de disponer de la formidable riqueza de Nicaragua, para el desarrollo nacional, con justicia y equidad.
Dentro de los compromisos adquiridos por el GRUN con el pueblo de Nicaragua desde la realidad que viven cada día las familias, las madres, los jóvenes, los campesinos, las mujeres, los niños, los trabajadores de Nicaragua por la indignante miseria en que se encuentra sumido el pueblo nicaragüense se señala el fomento gubernamental al desarrollo, a partir, entre otros de los siguientes compromisos:
Diversificar y aumentar los rubros agropecuarios e industriales con criterio de mercado potencial, interno y externo, cuidando que se fortalezca toda la cadena productiva, hasta la comercialización, y estimulando proyectos entre actividades productivas que conlleven el cuidado del medio ambiente. Una Ley de Agricultura y de Seguridad Nutricional facilitará que Nicaragua produzca todos los alimentos que necesitamos.
Alcanzar un consenso nacional sobre una Estrategia Nacional de Desarrollo, que fije las pautas básicas del país a largo plazo., acompañado de una estrategia regional que una a Centroamérica, América Latina y el Caribe.
Racionalizar el uso de los Recursos Naturales y establecer vínculos armónicos entre las políticas de preservación y explotación de bosques, minas, mares, acuíferos, zonas costeras. El Estado participará para garantizar esa armonización.
Promover altos niveles de organización social para prevenir tragedias, desarrollando planes para la eventualidad de huracanes, terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones y sequías, entre otros, a la vez que se asegure la capacidad de reacción inmediata, por medio de sistemas de alertas tempranas, planes, roles previamente asignados, equipos y auxilios desplegados en zonas de peligro, y lo más importante, organización y preparación de las poblaciones, para asumir y enfrentar, con mínimas pérdidas humanas, estás emergencias.
Y un compromiso muy importante, de pasar de la Dependencia Externa a la Soberanía Nacional, con acciones orientadas a pasar de la Asistencia Humana al Desarrollo Humano.
Asimismo, el GRUN se comprometió a revisar las políticas de ajuste estructural, partiendo del reconocimiento que, si bien han impulsado el crecimiento económico, a la vez han producido grandes desajustes económicos sociales, siendo el principal el crecimiento de la pobreza, gran cantidad de población desempleada y otra gran cantidad de población emigrante, por cuanto estamos frente a un modelo altamente concentrador de la riqueza y de las oportunidades.
El GRUN asume también el compromiso de complementar los planes que contemplan polos de desarrollo de grandes inversiones, con estrategias de inclusión, para un desarrollo participativo basado en los esfuerzos de todos los nicaragüenses. En este sentido se señala, que el país está creciendo económicamente, pero eso no garantiza, ninguna solución a la inequidad ya que los beneficios del crecimiento quedan en pocas manos, por la insuficiente democratización en el acceso de los recursos y de las oportunidades. En este sentido, el desarrollo equitativo facilita que todos los grupos de la sociedad, no sólo los estratos más altos, disfruten de los beneficios del desarrollo. Este es el derrotero, el Norte trazado por el GRUN.
El papel del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER) en apoyo al Ordenamiento y Desarrollo Territorial
En el contexto actual el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER) a partir de Enero del 2007, ha venido orientando sus esfuerzos en atención a las prioridades trazadas por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional en reconocimiento a los problemas nacionales y la búsqueda de soluciones integrales en el campo de sus atribuciones y en materia de ejecución de estudios de planificación territorial que su ley orgánica le confiere; principalmente en lo que se refiere al:
Estudios del potencial energético a partir de recursos renovables
y también ha venido avanzando en el desarrollo de un nuevo modelo organizacional, sobre la base de la asignación de las nuevas competencias que le dará la Ley General de Ordenamiento y Desarrollo Territorial; así como al ordenamiento del proceso inversionista en el territorio.
En el marco de este proceso de reorganización estratégica del INETER iniciado en el 2007, se creó la División de Sistemas Informáticos (DSI). La DSI es una instancia de apoyo que focaliza los puntos de apalancamiento en: Interoperabilidad entre sistemas de información, Repositorio de Datos Espaciales, Gestión y administración de datos espaciales, Web y Mercado electrónico, propiciando así la dinámica del Intercambio de datos geoespaciales, materializando un verdadero “motor de la integración institucional” a través del Sistema Nacional de Información Geoespacial (SNIG), componente importante del Observatorio Nacional de Ordenamiento Territorial.
INETER estará potenciando el desarrollo de los estándares y tecnología de los sistemas de información geográfica, estableciendo procedimientos bajo el cual deben interactuar, a fin de hacer eficiente y eficaz el uso, administración y producción de datos geoespaciales, para facilitar el acceso, transferencia y aprovechamiento de los datos del entorno geográfico.
En este sentido la DSI, contribuye a este esfuerzo al desarrollar la tecnología bajo el cual opera el Sistema Informático Institucional, enmarcado dentro de estratos específicos de datos geográficos digitales con especificaciones de contenido, procedimientos, y directrices que prevén la integración, la participación y el uso de estos datos y facilitar la recolección, documentación, acceso, transferencia y aprovechamiento, principalmente a través de la Web institucional.
La División de Sistemas Informáticos actualmente apoya plenamente el proyecto de Regularización de la Propiedad en el Departamento de León bajo el auspicio de la Cuenta Reto del Milenio (MCA-Nicaragua). Este apoyo se traduce en desarrollar, implementar herramientas software según las normas técnicas fundamentadas en los Standard ISO de la familia 19100 que tienen que ver con la cartografía catastral, sistemas de comunicación de datos, redes físicas e inalámbricas y Repositorio de Datos, entre los más destacados.
También, Se han realizado análisis sobre los factores y amenazas naturales correspondientes a aspectos atmosféricos, edáficos, geológicos e hídricos en apoyo a los estudios de macro y micro localización de proyectos de inversión industriales, en el área costera del Municipio de Nagarote. Estos factores de localización fueron identificados y analizados a partir de los requerimientos técnicos de los proyectos, y en función de establecer las mayores ventajas competitivas a fin de optimizar su localización, que es la razón de ser de la planificación territorial.
Como resultado de este estudio de localización se ha producido una metodología, que incorpora elementos de valoración a partir del peso relativo que cada factor analizado para el establecimiento de las áreas territoriales con mayores ventajas competitivas para la una acertada localización de las inversiones.
En esta misma área geográfica, se ha desarrollado un estudio de caracterización territorial de carácter micro regional, incorporando el enfoque estratégico a fin de viabilizar un plan de acciones orientadas a complementar los proyectos industriales con programas y proyectos socio – culturales, ambientales a partir de las actividades productivas existentes y en correspondencia a los requerimientos de capacitación y recursos humanos y la demanda de equipamientos y servicios de apoyo a la producción.
En está caracterización se analiza la situación actual del territorio en función del estado y manejo de los recursos naturales, el desarrollo de las actividades productivas y su relación con las afectaciones al medio ambiente, la población y su nivel de desarrollo.
Quiero concluir esta exposición señalando, que en esta nueva etapa de trabajo en el marco del ordenamiento territorial, fundamentada en los compromisos adquiridos por el GRUN con el pueblo de Nicaragua para un desarrollo nacional con justicia y equidad, se hace posible ya, la implementación de medidas para iniciar un proceso de planificación del desarrollo, que conjugue las políticas económicas y sociales con las de ordenamiento territorial, para inducir nuevos escenarios de desarrollo, uso y ocupación que se ajusten a una imagen objetivo del desarrollo nacional concertada por la sociedad.
En el marco de este Foro Regional de Ordenamiento y Desarrollo Territorial, queremos reafirmar nuestro compromiso de seguir avanzando en la profundización de estos temas para asegurar un esfuerzo concertado de priorización y localización de las inversiones, que contribuya a crear condiciones de desarrollo como base para la superación de la pobreza.
Con esta intervención damos por inaugurado este Foro, esperando que con el cumplimiento de sus objetivos permita alcanzar los resultados esperados en beneficio de nuestros pueblos.
Muchas gracias.